viernes, 6 de marzo de 2015

Expedición al valle de los dinosaurios

Tras 16 días de trabajo en terreno, científicos chilenos y extranjeros constataron que Cerro Guido, en la Región de Magallanes, es el quinto mayor yacimiento paleontológico del continente. Excavaciones permitieron dar con nuevas especies de dinosaurios. Una historia que comenzó gracias a los hallazgos de un ovejero.

















“La diversidad de vertebrados fósiles es mayor a la estimada originalmente y este año se suman a los ya descubiertos saurópodos y hadrosaurios, una serie de otros reptiles, entre los que destacan plesiosaurios y mosasaurios”, dice Marcelo Leppe, paleobotánico del Instituto Antártico Chileno (Inach), sobre los hallazgos de la reciente expedición científica al valle de los dinosaurios, ubicado en la estancia Cerro Guido y Las Chinas, en la provincia Última Esperanza, Región de Magallanes.

En esta estancia, la más grande de la región con un total de 100 mil hectáreas, se ha transformado desde 2013 en un lugar de interés mundial para conocer cómo fueron los últimos días de los dinosaurios, desde que Mario Ulloa, un ovejero, diera con los fósiles de hadrosaurios y saurópodos (ver nota secundaria).

Leppe y un equipo de 25 investigadores, entre ellos algunos provenientes de Alemania y Brasil, tenían previsto trabajar en las excavaciones de los hadrosaurios y saurópodos, pero se toparon con nuevos fósiles, que se encuentran repartidos en un área de 60 kilómetros cuadrados.

Después de esta expedición, que se extendió entre el 16 de febrero y el 3 de marzo, Leppe está en condiciones de asegurar que “la localidad se eleva como una de las cinco más importantes de Sudamérica para fines de la era de los dinosaurios”. Las otras están en Argentina, Brasil y Perú.

Lo anterior, tanto por la concentración inusual de ambientes, por su alta diversidad de flora y fauna, así como por la excelente preservación de los fósiles.

El investigador afirma que los descubrimientos en la localidad complementan la hipótesis generada durante los últimos años, que sostiene que a fines del Cretácico hubo un periodo frío que habría provocado la formación de hielo antártico y producido un gran descenso en los niveles del mar.

En este sentido, la caída del meteorito de Chicxulub (México) en la Tierra, hace 66 millones de años y que se conoce como el causante de la extinción de los dinosaurios, fue en realidad el golpe de gracia para estos animales. Existen estudios que indican que los grandes reptiles ya estaban disminuyendo debido al cambio climático.

Flora fósil

Los hallazgos de los investigadores no solo se remitieron a fósiles de dinosaurios. La diversidad de flora fósil encontrada, principalmente representada en impresiones de hojas sobre piedras, se ha duplicado en el presente año respecto a la campaña científica de 2014. Los expertos han encontrado al menos 40 formas diferentes de plantas y árboles.
Los científicos han logrado constatar que existen cambios en la composición de la flora en la zona, las que se pueden ver en los diferentes estratos (capas) del complejo Cerro Guido-Las Chinas.

Los estratos más jóvenes (más arriba), evidencian condiciones inusualmente más frías (caracterizado por señales geoquímicas y por una disminución en el tamaño promedio de las hojas fósiles), en el entendido que el Cretácico es considerado un periodo invernadero, con concentraciones de CO2  varias veces superior al actual.

Además de la flora dominada por Nothofagus, género de plantas que aún existe y que se encuentran distribuida en Oceanía y Sudamérica, existen fósiles con un registro de unos 80 millones de años en la Antártica.

Los restos de fósiles de flora de origen antártico, por primera vez en Sudamérica, se correlacionaría con la posibilidad de que el descenso en el nivel del mar haya provocado la aparición de un puente terrestre entre Antártica y la Patagonia a fines de la era de los dinosaurios, estiman los investigadores.

En esta expedición se encontraron muchos elementos arbóreos y arbustivos agrupados en unos cinco niveles distintos. Estos niveles muestran una evolución de bosques dominados por Sterculia, grupo característico de bosques más cálidos, hacia bosques más templados dominados por Nothofagus, en línea con la idea de un enfriamiento global. 

“Con la cantidad de fósiles tenemos un gradiente, ahora ya podemos entender mejor, cómo fue esta relación entre Sudamérica y la Antártica”, dice Leppe.

El complejo Cerro Guido-Las Chinas encuentra plasmado en sus rocas distintos ambientes de fines de esta era, que van desde marinos profundos (durante el Campaniano de 83 a 72 millones de años) con invertebrados y reptiles marinos, a costeros y continentales, con ríos y lagunas (durante el Maastrichtiano de 72 a 66 millones de años).

Además de expertos del Inach, en la expedición participaron científicos de la Universidad de Chile, de Heidelberg (Alemania), de UNISINOS (Brasil) y del Museo de Historia Natural de Karlsruhe (Alemania), y contó además con estudiantes de pre y posgrado de las universidades Andrés Bello, de Concepción, de Chile, Católica de Valparaíso y de Magallanes.

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