Paleontólogos chinos y canadienses han informado sobre una
nueva especie de reptil marino grande, los contemporáneos de los dinosaurios,
del sur de China.
Los huesos vertebrales del reptil marino recién identificado se exponen durante el trabajo de campo. Las flechas indican costillas, expuestas en sección transversal. - CHINA UNIVERSITY OF GEOSCIENCES
El estudio, publicado en la revista PeerJ, describe un
conjunto de huesos expuestos en piedra caliza en la región autónoma de Guangxi
Zhuang, en el sur de China.
Investigadores de la Universidad de Geociencias de China y
el Museo de Dinosaurios Philip J. Currie en Canadá confirmaron que el espécimen
era un reptil marino, posiblemente un pariente de los ictiosaurios.
Los ictiosaurios prosperaron durante gran parte de la era
Mesozoica (hace 251 millones a 65,5 millones de años). Fueron más abundantes y
diversos durante los períodos Triásico y Jurásico cuando los dinosaurios
dominaban la tierra.
El fósil comprende solo la parte frontal del esqueleto del
tronco, incluidas algunas vértebras y costillas, un hueso de la extremidad y
huesos abdominales llamados gastralia, informa Xinhua.
Los investigadores compararon el fósil exhaustivamente con
otros reptiles marinos del Triásico inferior y finalmente concluyeron su
identidad. El fósil pertenece a una especie previamente desconocida, y los
investigadores lo llamaron Baisesaurus robustus, según el estudio.
Se estima que el reptil medía unos tres metros de largo, lo
que hace que este reptil marino recién descubierto sea significativamente más
grande que cualquier otro reptil similar a los ictiosaurios del Triásico
temprano de China.
También tiene un radio más robusto que sus pares, lo que
sugiere fuertes habilidades para nadar, posiblemente para migraciones de larga
distancia a lo largo del margen oriental de un antiguo océano, según el
estudio.
Los restos fosilizados del espécimen de triceratops conocido
como "Big John" muestran lesiones en el cráneo que pueden haber
ocurrido durante el combate con otro triceratops, revela un nuevo estudio.
Orificio en el triceratops identificado como lesión en combate con otro especimen - D'ANASTASIO ET AL./SCIENTIFIC REPORTS
Triceratops (Triceratops horridus) es una especie de
dinosaurio con cuernos que se caracteriza por su gran volante en el cuello
formado por huesos del cráneo patietales y escamosos extendidos. Se ha sugerido
que este volante óseo sirvió como protección contra las lesiones de otros
triceratops durante las peleas.
Ruggero D'Anastasio, de la Universidad de Chieti-Pescara, y
sus colegas examinaron el espécimen de triceratops conocido como "Big
John", llamado así por su gran tamaño, que fue descubierto en 2014 en la
Formación Hell Creek del Cretácico Superior en Montana. Informan la presencia
de una abertura en forma de ojo de cerradura (una fenestra) en el hueso
escamoso derecho. La superficie ósea alrededor de la fenestra es irregular y
presenta depósitos de hueso en forma de placa, que podrían ser el resultado de
una inflamación (posiblemente de una infección).
Los autores, que publican hallazgos en Scientific Reports,
analizaron muestras tomadas del margen más grande de la fenestra, que revelan
que el tejido óseo alrededor de la fenestra es poroso con muchos vasos
sanguíneos en comparación con el tejido óseo más alejado de la fenestra, lo que
sugiere que se trata de hueso recién formado. El hueso también mostró signos de
remodelación, como lo demuestra la presencia de pequeños hoyos conocidos como
lagunas de Howship.
Juntas, estas características indican que la fenestra fue
causada por una lesión traumática pero que el hueso estaba sanando en el
momento de la muerte de Big John. Los autores sugieren que la lesión fue
causada por el cuerno de otro triceratops y ocurrió al menos seis meses antes
de la muerte de Big John. Según estos hallazgos, los mecanismos subyacentes al
proceso de curación en los dinosaurios parecen ser similares a los de los
mamíferos.
Paleontólogos han presentado una pata de un dinosaurio
--excavada en en Dakota del Norte-- que murió por el cataclismo del asteroide
que impactó contra la Tierra y acabó con estos animales.
Imagen de la extremidad de dinosaurio excavada en Dakota del Norte - BBC
Se han encontrado muy pocos restos de dinosaurios en las
rocas que registren incluso los últimos miles de años antes del impacto,
ocurrido hace 66 millones de años. El nuevo hallazgo se presenta en un
documental basado en tres años de filmación que la BBC emitirá el 15 de
abril.
En el yacimiento, denominado Tanis, también se han
encontrado fósiles de otros animales que respiraron los escombros del impacto
mientras llovían del cielo.
Se incluyen una tortuga fósil que fue ensartada con una
estaca de madera; los restos de pequeños mamíferos y las madrigueras que
hicieron; piel de un triceratops con cuernos; el embrión de un pterosaurio
volador dentro de su huevo; y lo que parece ser un fragmento del propio
impactador de asteroides.
"Tenemos tantos detalles con este sitio que nos dicen
lo que sucedió momento a momento, es casi como verlo en las películas. Miras la
columna de roca, miras los fósiles allí, y te trae de vuelta hasta ese
día", dice a la BBC Robert DePalma, estudiante graduado de la Universidad
de Manchester, Reino Unido, que dirige la excavación de Tanis.
Ahora se acepta ampliamente que una roca espacial de
aproximadamente 12 km de ancho golpeó nuestro planeta para causar la última
extinción masiva. El sitio de impacto ha sido identificado en el Golfo de
México, frente a la península de Yucatán. Eso está a unos 3.000 km de Tanis,
pero tal fue la energía impartida en el evento que su devastación se sintió por
todas partes.
Los restos de animales y plantas de Tanis parecen haber sido
arrollados en un vertedero de sedimentos por olas de agua de río provocadas por
inimaginables temblores de tierra. Los organismos acuáticos se mezclan con las
criaturas terrestres.
El esturión y el pez espátula en esta maraña de fósiles son
clave. Tienen pequeñas partículas atrapadas en sus branquias. Estas son las
esferas de roca fundida expulsadas por el impacto que luego cayeron por todo el
planeta. Los peces habrían respirado las partículas cuando entraron al río.
Las esférulas se han relacionado químicamente y por datación
radiométrica con el lugar del impacto en México, y en dos de las partículas
recuperadas de resina de árbol conservada también hay pequeñas inclusiones que
implican un origen extraterrestre.
"Cuando notamos que había inclusiones dentro de estas
pequeñas esferas de vidrio, las analizamos químicamente en el sincrotrón de
rayos X Diamond cerca de Oxford", explica el profesor Phil Manning,
supervisor de doctorado de DePalma en Manchester.
"Pudimos separar la química e identificar la
composición de ese material. Toda la evidencia, todos los datos químicos de ese
estudio sugieren fuertemente que estamos viendo una parte del impactador; del
asteroide que acabó los dinosaurios”.
El rastro, compuesto por seis huellas, pertenece a un
individuo del grupo de los terópodos que tenía una patología en la pata
izquierda
Imagen del momento en el que descubrió una huella del rastro en Las Hoyas. Imagen cedida por Ángela D. Buscalioni.
Un grupo de investigadores ha analizado un rastro de seis
huellas de dinosaurios en el yacimiento de Las Hoyas (Cuenca) de hace 129
millones de años. Estas marcas corresponden a un dinosaurio del grupo de los
terópodos no identificado hasta el momento. Lo particular de estas huellas es
que, mientras que las que corresponden al pie derecho muestran plena normalidad
con la marca de sus tres dedos característicos, las del pie izquierdo estaban
deformadas y se puede observar cómo uno de sus dedos estaba dislocado. Además,
las huellas se encuentran especialmente espaciadas, en comparación con otros
rastros encontrados de su subgrupo, en torno a un metro con diez centímetros,
según los autores. Esto puede hacer entrever que el individuo ajustó su pisada
al pie lesionado. Ello se ve respaldado por ciertas deformaciones en las
huellas derechas que sugieren que el animal estaba poniendo más peso en ese
lado. Este dinosaurio pisó por encima de unas marcas dejadas por peces, una
especie de ondas que hace el animal cuando pasa por esa charca y deja una
impresión con su aleta. Los resultados de este estudio se han publicado este miércoles en Plos One.
Las huellas de este rastro tienen 45 centímetros de largo,
por lo que, según los cálculos de los científicos, tendría una altura a la
cadera de dos metros de alto y seis o siete de longitud total. “Es uno de los
animales más grandes que hemos descubierto o que interpretamos que tenía el
tamaño más grande de todo lo descubierto en Las Hoyas”, puntualiza Ángela D. Buscalioni, paleontóloga y directora del Centro para la Integración en
Paleobiología (CIPb-UAM), y una de los autores de la investigación. La
investigadora defiende que ya se conoce mucho sobre la diversidad de animales
que vivieron en este humedal a través de sus fósiles corpóreos, pero que, en
este caso, han podido conocer el yacimiento a través de los animales que
pasaban por él de manera estacional.
Reconstrucción plausible de la deformidad del pie del terópodo. El 2º dedo del pie, en lugar de extenderse como es común en los dinosaurios tridáctilos, estaba curvado hacia atrás. Todas las huellas del pie izquierdo muestran esta deformidad, a diferencia de las huellas del pie derecho. LARA DE LA CITA
A pesar de que las primeras huellas se encontraron hace más
de una década, el rastro tiene particularidades que les ha llevado “bastante
tiempo y trabajo interpretar y diagnosticar qué le pasaba al dinosaurio al
cruzar ese humedal”, explica. Tampoco descartan seguir encontrando más huellas
de ese mismo rastro. Las conclusiones del estudio derivan en que este
dinosaurio generó el rastro cuando cruzó una zona de aguas poco profundas
mientras caminaba hacia la fuente de agua principal. Los análisis mostraron
también que dicho rastro se produjo en un tapete o alfombra microbiana que,
según explica Buscalioni, es una comunidad que está formada por algas y
bacterias que se extienden sobre la superficie o sobre el fondo de una zona encharcada,
que es “justo lo que había en la parte baja de esas charcas en el yacimiento”.
“El sedimento en Las Hoyas es muy peculiar porque de algún modo está generado
por el crecimiento de tapetes microbianos”, detalla. Esto, suponen, es muy
importante para la preservación de tantos animales y fósiles en el yacimiento.
Este estudio ha estado a cargo de un grupo de investigadores
multidisciplinares. Para desarrollarlo se han servido de un escáner 3D que
aporta detalles a niveles muy concretos de toda la superficie de las huellas.
Ha sido acompañado por estudios métricos, así como análisis de sedimentología.
El rastro se comparó también con una muestra de otros 75 rastros de dinosaurios
bípedos.
La importancia de Las Hoyas
En este yacimiento se han descubierto numerosos y distintos
hallazgos, desde que comenzó a analizarse hace alrededor de 30 años. Incluso es
el protagonista de un libro, Las Hoyas: A Cretaceous Wetland, escrito por
Buscalioni junto con Francisco José Poyato Ariza, en el que se resumen los primeros
trabajos hechos en el yacimiento y dirigidos por José Luis Sanz. En él,
describen a Las Hoyas como un laboratorio de historia natural donde siempre
surgen nuevas preguntas. Precisamente Sanz es parte del equipo de tres
científicos españoles que publicó una investigación en 2010 en Nature, en la
que descubrieron y nombraron a una nueva especie de dinosaurio: Concavenator corcovatus. Dos décadas atrás, ya habían hallado en este mismo lugar el
Pelecanimimus polyodon, el primer ornitomimosaurio descrito en Europa, según
recoge un estudio publicado recientemente en Zoological Journal of the Linnean Society.
Francisco Ortega, paleontólogo que ha participado en algunos
de estos descubrimientos y profesor de la UNED, destaca que este lugar es un
yacimiento muy relevante por su conservación excepcional que aporta detalles
muy precisos de lo que ocurrió en la península Ibérica hace 130 millones de
años. “Tiene unas condiciones de fosilización muy concretas. Eso hace que el
yacimiento sea muy especial y nos permita reconocer cosas distintas a lo que
generalmente vemos en otros”, concreta.
Jhonatan Alarcón, investigador de la Red Paleontológica de
la Universidad de Chile, lideró el estudio de numerosos huesos extraídos desde
un nuevo yacimiento de fósiles de la era de los dinosaurios en la Región de
Atacama. El trabajo, publicado en la revista Cretaceous Research, reveló la
existencia de distintos ejemplares de pterosaurios de la familia
Ctenochasmatidae, reptiles alados que habrían alcanzado una envergadura
superior a los tres metros. El hallazgo se suma a otros pterosaurios del mismo
grupo encontrados 65 kilómetros más al sur, lo que confirma la amplia presencia
de estos dragones voladores en el norte del país.
Ilustración del entorno donde habrían habitado estos
pterosaurios de la familia Ctenochasmatidae, hace unos 140 millones de años, en
la región de Atacama. Este nuevo hallazgo confirma la amplia presencia de estos
dragones voladores en lo que hoy es el norte chileno.
“Cerro Tormento”. Este nombre dio un equipo de científicos
de la Universidad de Chile, el Servicio Nacional de Geología y Minería
(SERNAGEOMIN), la Universidad Andrés Bello, el Museo Nacional de Historia
Natural (MNHN) y la Universidad de San Luis (Argentina), a una empinada montaña
de más de 4.300 metros de altitud ubicada a 121 kilómetros al noreste de la
ciudad de Copiapó, en pleno Desierto de Atacama. Este remoto lugar fue el
escenario de una campaña paleontológica el año 2018 que develó la existencia de
un verdadero cementerio de pterosaurios en el área, uno de los pocos existentes
en el mundo. Durante esta expedición, los investigadores extrajeron diversos
fragmentos fósiles para su posterior estudio en el laboratorio de la Red
Paleontológica de la Universidad de Chile, trabajo que permitió identificar a
estos reptiles alados como pertenecientes a la familia Ctenochasmatidae.
Los investigadores denominaron “Cerro Tormento” al lugar
donde está ubicado este cementerio de pterosaurios, una empinada montaña cuya
altitud supera los 4.300 metros de altura. La zona aún esconde muchos secretos
de la era de los dinosaurios.
El estudio, publicado en la revista Cretaceous Research,
involucró varios huesos desarticulados en buen estado de conservación, entre
los que se encuentran un fémur, una tibia, húmeros y vértebras cervicales.
Jhonatan Alarcón, investigador de la Facultad de Ciencias de la U. de Chile que
lideró esta investigación, explica que estos verdaderos dragones voladores de
la era de los dinosaurios se caracterizaban por tener cuellos y hocicos
alargados, con cientos de dientes finos y muy juntos que les permitían alimentarse
mediante la filtración del agua, de manera similar a como lo hacen los
flamencos. Sobre estos especímenes, en particular, destaca que el tamaño de sus
huesos sugieren que superaban los 3 metros de ancho con las alas extendidas,
característica que los distingue de otro pterosaurio de la misma familia
hallado en Argentina llamado Pterodaustro guinazui, que alcanzaba una
envergadura de 2,5 metros.
El registro fósil indica que estos especímenes habrían tenido una envergadura superior a los 3 metros de ancho con las alas extendidas. Se caracterizaban, además, por tener cuellos y hocicos alargados, con cientos de dientes finos y muy juntos que les permitían alimentarse mediante la filtración del agua.
El paleontólogo detalla, además, que estos pterosaurios
vivieron durante el Cretácico temprano, comprendido entre 145 y 100,5 millones
de años atrás. “Por ahora, no conocemos la antigüedad de estos ejemplares con
mayor precisión, aunque existen dataciones en rocas pertenecientes la Formación
Quebrada Monardes (unidad geológica en la que se preservaron los huesos de
pterosaurios), que afloran en otra localidad denominada río Pulido, que
sugieren una edad cercana a los 144 millones de años. Aunque esa datación nos
da una idea de la posible antigüedad de los pterosaurios que hallamos en Cerro
Tormento, es necesario realizar un estudio de las rocas en las que están
preservados los huesos para tener una idea más exacta de su antigüedad”,
señala.
Una de las principales hipótesis de los investigadores es la
existencia de una posible relación de esta colonia de pterosaurios con los
registros descubiertos anteriormente en Cerro La Isla, también asignados a la
familia Ctenochasmatidae, pero que se ubica 65 kilómetros al sur de Cerro
Tormento. El hallazgo de pterosaurios de la misma familia en ambas localidades
confirma la amplia presencia de este grupo de reptiles voladores en lo que hoy
es el norte chileno. Por ahora, sostiene, “los únicos huesos comparables entre
ambas localidades son las vértebras cervicales, las cuales muestran una
morfología y proporciones similares. Debido a esto, sospechamos que los
pterosaurios de Cerro La Isla y Cerro Tormento podrían corresponder al mismo
género o incluso a la misma especie”. En ese sentido, agrega, “uno de los
desafíos a futuro es identificar si los pterosaurios de ambas localidades
representan al menos una especie nueva, y si corresponden a una misma especie”.
Un cementerio que aún guarda muchos secretos
Los primeros indicios de este cementerio de pterosaurios se
conocieron en el año 2013 durante una salida a terreno de estudiantes de la
carrera de geología de la Universidad de Chile. Edwin González y Hermann Rivas,
estudiantes en ese momento, encontraron algunos huesos sueltos preservados en
lajas de roca, aunque no lograron dar con el sitio específico del que
procedían. Fue así que el año 2018 la Red Paleontológica de la Universidad de
Chile organizó una expedición al lugar integrada por Mario Suárez, Omar
Vicencio, Roy Fernández, Edwin González y Jhonatan Alarcón.
"La capa que preserva los huesos es bastante extensa y
quedan muchos huesos preservados en ella, los cuales esperamos recolectar
durante los años venideros”, señala Jhonatan Alarcón, investigador principal
del estudio.
“La campaña fue difícil, ya que disponíamos de muy pocos días
de trabajo, y la pendiente de la ladera de los cerros y la altitud hacía que
los recorridos por la zona fueran muy agotadores. Prácticamente cada 15 a 20
pasos teníamos que detenernos a descansar. Llegamos al punto en el que
descubrieron los huesos en el 2013, pero no encontramos nada. Recorrimos la
zona por un par de horas sin encontrar un solo hueso. Cuando ya perdíamos la
esperanza, literalmente en la punta del cerro, hallamos una capa de arenisca
llena de huesos desarticulados. Recolectamos lo que pudimos en el tiempo que
teníamos”, relata Jhonatan Alarcón, quien señala que desde entonces no han
podido organizar nuevas expediciones a Cerro Tormento para continuar la
extracción de más restos.
El estudio involucró varios huesos desarticulados en buen
estado de conservación, entre los que se encuentran un fémur, una tibia,
húmeros y vértebras cervicales.
En este sentido, destaca que el nuevo yacimiento “tiene un potencial
indudable para la realización de nuevos hallazgos de pterosaurios. La capa que
preserva los huesos es bastante extensa y quedan muchos huesos preservados en
ella, los cuales esperamos recolectar durante los años venideros”. Para
explicar esta abundancia de huesos, el paleontólogo de la Universidad de Chile
explica que “lo más probable es que algunos especímenes murieran en el lugar o
fueran transportados distancias cortas por los flujos de las mareas o por
inundaciones de ríos”, precisando que podría tratarse de una colonia que habitó
este ambiente estuarino por sus condiciones de seguridad. Por otra parte,
indica que hasta el momento no han encontrado evidencia de otros animales o
plantas en la zona, lo que también esperan dilucidar en próximas expediciones.
Hallazgo de trascendencia mundial
Esta nueva zona rica en fósiles de pterosaurios del período
Cretácico representa un descubrimiento de gran relevancia paleontológica, ya
que “a nivel mundial son escasos los hallazgos de varios individuos de pterosaurios
preservados juntos. Además, los huesos de pterosaurios de Cerro Tormento están
preservados en 3 dimensiones, lo cual es poco común, ya que los huesos de estos
animales suelen preservarse rotos y aplastados debido a que son muy frágiles.
Ello da la oportunidad de analizar características que difícilmente pueden
observarse en especímenes aplastados”, comenta el paleontólogo de la
Universidad de Chile.
“A nivel mundial, son escasos los hallazgos de varios
individuos de pterosaurios preservados juntos. Además, los huesos de
pterosaurios de Cerro Tormento están preservados en 3 dimensiones, lo cual es
poco común", destaca el paleontólogo de la U. de Chile.
Por otra parte, sostiene que los hallazgos de pterosaurios
en Chile son escasos, y la mayoría está representado por materiales
incompletos. De esta forma, enfatiza que “Cerro Tormento da la oportunidad de
incrementar el conocimiento sobre los pterosaurios que vivieron en lo que hoy
es Chile, y potencialmente generar estudios de impacto internacional”. Agrega,
además, que “realizar estudios como este, sin duda, es un aporte para el
conocimiento del patrimonio natural de la Región de Atacama. Esperamos que
hallazgos como este sean incorporados dentro de la identidad de aquella región,
y que a su vez motive el interés de la población general por la ciencia,
especialmente de los más jóvenes”.
El futuro del dinosaurio había sido un misterio desde que un
comprador anónimo pagara 28 millones de euros en 2020. Ahora Abu Dhabi confirma
que un nuevo museo albergará el preciado esqueleto.
Con su esqueleto de nuevo montado, el fósil de tiranosaurio rex conocido como "Stan" se asoma en esta imagen proporcionada por el emirato de Abu Dhabi, que planea albergar el fósil en un nuevo museo de historia natural que se está construyendo en la capital de los Emiratos Árabes Unidos. / FOTOGRAFÍA DE DEPARTMENT OF CULTURE AND TOURISM, ABU DHABI
Desde el 5 de octubre de 2020, un misterio del tamaño de un
dinosaurio había invadido el mundo de la paleontología: ¿quién fue la persona que pagó 28 millones de euros por el famoso esqueleto de Tyrannosaurus Rex
conocido como Stan, el fósil más caro jamás subastado, y qué pensaba hacer el
comprador con él?
Hoy por fin tenemos la respuesta al enigma. Stan será la
atracción estrella de un nuevo museo de historia natural en Abu Dhabi, la
capital de los Emiratos Árabes Unidos.
A principios de este año, National Geographic siguió el
rastro de Stan, utilizando los registros comerciales de Estados Unidos para
determinar que un cargamento de 5,6 toneladas por valor de 31 847 500 dólares (el precio exacto de venta de Stan) fue exportado de Nueva York a los Emiratos
Árabes Unidos en mayo de 2021. Hoy, el Departamento de Cultura y Turismo de Abu
Dhabi ha confirmado que Stan se instalará en el futuro Museo de Historia Natural
de Abu Dhabi, un museo de 35 000 metros cuadrados que se está construyendo en
la isla de Saadiyat, un exclusivo distrito cultural en el mayor y más rico de
los siete emiratos que componen este estado del Golfo Pérsico, rico en
petróleo.
El Museo de Historia Natural de Abu Dhabi, cuya finalización
está prevista para 2025, está preparando ambiciosos planes para relatar la
historia de la vida en la Tierra-
centrándose en la flora y la fauna de la Península Arábiga- y,más globalmente, en la historia del universo,
de 13 800 millones de años.
Las autoridades de Abu Dhabi también han revelado la compra
de un fragmento del meteorito Murchison, un meteorito científicamente
importante y rico en carbono que se estrelló sobre Australia en 1969. Durante
décadas, el meteorito ha proporcionado a los investigadores una visión única de
la química del incipiente sistema solar. Incluso contiene "granos
presolares" de 7000 millones de años que se formaron antes de nuestro sol.
"La historia natural tiene un nuevo hogar aquí en Abu
Dhabi, y contaremos la historia de nuestro universo a través de algunos de los
especímenes más increíbles conocidos por la humanidad", ha comentado
Mohamed Khalifa al Mubarak, presidente del Departamento de Cultura y Turismo de
Abu Dhabi, en una declaración a National Geographic. "Son raros regalos de
la naturaleza que estamos orgullosos de proteger y compartir con el
mundo".
El viaje del T. rex 'Stan'
La sorprendente revelación del nuevo hogar de Stan es el
último capítulo de la ristra de noticias protagonizada por uno de los
esqueletos de T. rex más conocidos del mundo. Desenterrado de un terreno
privado de Dakota del Sur a principios de los años 90, el fósil de 67 millones
de años pasó más de dos décadas en el Instituto de Investigación Geológica de
Black Hills, en Hill City, Dakota del Sur. Black Hills vende fósiles, réplicas
de fósiles y exposiciones a museos y coleccionistas privados.
El instituto no tenía previsto vender el T. rex de casi 12
metros de largo: los huesos del fósil se expusieron en el museo de la empresa y
se moldearon para hacer cientos de réplicas del T. rex expuestas en todo el
mundo en museos y hogares de coleccionistas (como fue el caso del actor Dwayne
"The Rock" Johnson). Pero tras una disputa legal entre los hermanos Pete y Neal Larson, dos de los mayores accionistas de la empresa, un juez
ordenó la venta del fósil en 2018. Hace 17 meses, el T. rex se vendió en la
casa de subastas Christie's de Nueva York por 31,8 millones de dólares (casi 29
millones de euros), lo máximo que se ha pagado en una subasta por un fósil de
cualquier criatura.
En enero de 2022, varios internautas comentaron en redes
sociales un cráneo que se parecía al de Stan y que pudo verse en el fondo de
una aparición de Johnson en la televisión ESPN, pero el actor confirmó que el
suyo era solo una réplica. "Si fuera el orgulloso propietario del
verdadero STAN, seguro que no lo guardaría en mi oficina", escribió
Johnson en Instagram. "Lo guardaría en un museo, para que el mundo pudiera
disfrutar, estudiar y aprender de él".
El fósil de Tyrannosaurus rex conocido como Stan se exhibe en una galería en la casa de subastas Christie's en Nueva York el 17 de septiembre de 2020. / FOTOGRAFÍA DE SPENCER PLATT, GETTY IMAGES
Fue precisamente ese espíritu (la idea de que los estudiosos
y el público deberían tener acceso a una reliquia tan importante) lo que ha
mantenido despiertos a los paleontólogos desde la asombrosa subasta de Stan. La
venta fue legal, pero a algunos paleontólogos les preocupaba que el precio
récord pudiera dificultar la adquisición de especímenes para la investigación
por parte de los museos con presupuestos reducidos, y que incluso pudiera
fomentar el comercio ilegal de fósiles. Algunos científicos también temen que
la venta de Stan pueda restringir aún más la investigación en terrenos privados
en Estados Unidos, si más propietarios deciden vender fósiles en el mercado
abierto.
Durante años, Stan había sido una referencia clave,
proporcionando datos cruciales en los estudios sobre la fuerza de la mordedura del Tyrannosaurus rex y la forma en que los huesos del T. rex se curan después
de las lesiones graves. Ahora que se ha revelado la ubicación del dinosaurio y
sus nuevos cuidadores, los científicos tienen la esperanza de volver a tener
acceso al fósil y de que el icónico T. rex introduzca a más personas en las
maravillas del mundo prehistórico.
"La paleontología es poderosa. En ella nos vemos como
parte de una gloriosa continuidad de la vida en la Tierra", escribió en un
correo electrónico Lindsay Zanno, paleontóloga del Museo de Ciencias Naturales
de Carolina del Norte en Raleigh. "Si Stan puede inspirar a una nueva
generación a proteger el pasado y apoyarse en la conservación de la
biodiversidad de nuestro planeta en el futuro, eso es lo que yo llamo un final
feliz".
Los museos de historia natural no son sólo salas de
exposiciones públicas; en su mejor momento, son también motores de conservación
y descubrimiento. Los fósiles, especímenes y artefactos de sus colecciones (que
a menudo superan ampliamente a los objetos expuestos) crean un registro de la
biodiversidad y la historia humana, asegurando datos insustituibles que pueden
ser consultados durante décadas, incluso siglos.
Las instalaciones dedicadas a la paleontología también son
escasas en Oriente Medio y el Norte de África, aunque los investigadores de la
región se han esforzado por preservar sus registros fósiles. En Marruecos, un
equipo en el que se encuentra el explorador de National Geographic Nizar
Ibrahim ha pasado años acumulando una colección de fósiles en la Universidad
Hassan II de Casablanca, con la esperanza de crear un museo marroquí de
historia natural. En 2010, la Universidad de Mansoura, en Egipto, abrió un centro de paleontología de vertebrados, el primero de la región, dirigido por
el paleontólogo Hesham Sallam.
El Museo de Historia Natural de Abu Dhabi tiene grandes
objetivos científicos. En un comunicado, el museo dijo que construiría y
dotaría de personal a un centro de investigación científica centrado en la
zoología, la paleontología, la biología marina, las ciencias de la tierra y la
investigación molecular, incluido el estudio del ADN antiguo.
David Evans, paleontólogo del Museo Real de Ontario en
Toronto (Canadá), dice que si Stan es un elemento permanente en la colección
del museo (y no un préstamo temporal de un coleccionista privado) entonces el
fósil podría ayudar a "aumentar el interés científico en los dinosaurios
en una parte del mundo que tiene un gran potencial para nuevos descubrimientos
fósiles", escribió en un correo electrónico.
Dado que el nuevo museo de Abu Dhabi se posiciona como
depósito de especímenes importantes, sus responsables también asumen la
responsabilidad ética de considerar los efectos que las costosas compras
podrían tener en el resto del mercado, afirma Erin Thompson, experta en el
comercio de antigüedades del City College of New York's John Jay College of
Criminal Justice estadounidense. Algunos museos ricos de Estados Unidos y de
otros países han sido criticados por incentivar inadvertidamente el fraude o el
tráfico de objetos robados al pagar cantidades colosales para formar sus
colecciones.
"Es bien conocido el problema del saqueo y el
contrabando de fósiles", afirma Thompson, y añade que si un museo indica
que va a gastar enormes sumas de dinero para completar su colección, corre el
riesgo de fomentar el saqueo o las falsificaciones.
Para Pete Larson, presidente del Instituto de Black Hills,
el anuncio del nuevo hogar de Stan provoca un sentimiento primordial: alivio.
"Es como la [famosa frase] de Indiana Jones: '¡Esto
pertenece a un museo!", dice. "Pudimos salvar los datos de Stan
haciendo escaneos en 3D [y] haciendo todos estos moldes múltiples del cráneo y
el esqueleto de Stan... Ahora el original también va a estar disponible para la
investigación de nuevo, lo cual es tremendamente impresionante".
Dinosaurios en el extranjero
El nuevo museo de Abu Dhabi se construirá cerca de uno de
los yacimientos de fósiles más ricos de la Península Arábiga. Conocidas como la
Formación Baynunah, estas rocas de finales del Mioceno, hace aproximadamente
entre ocho y seis millones de años, conservan lo que fue un Serengeti árabe: un
ecosistema plagado de los antiguos primos de los hipopótamos y jirafas
modernos, que vivían junto a todo tipo de animales, desde tortugas hasta
bagres, en un sistema fluvial perenne.
Pero los yacimientos rocosos de la U.A.E. no tienen la edad
ni son del tipo adecuado para conservar las mayores celebridades del mundo de
los fósiles: los dinosaurios. Así que el nuevo museo tuvo que buscarlos en el
extranjero.
Los dinosaurios norteamericanos (especialmente los
tiranosaurios y los Triceratops) son los más famosos de la Tierra, y
expositores de todo el mundo compran regularmente fósiles de dinosaurios
estadounidenses para exponerlos y estudiarlos. A principios de este mes, el
Museo de Melbourne, en Australia, presentó su último fósil, Horridus, un
Triceratops prácticamente completo que compró al paleontólogo comercial estadounidense Craig Pfister.
"No paraba de oír a la gente, y especialmente a los
niños, decir que los dinosaurios no existen", dijo Khalid Siddiq al
Mutawaa, fundador de la galería, en una entrevista concedida en 2009 al periódico emiratí The National. "Eso me molestó mucho, y por eso traje un
dinosaurio para que nuestra gente lo viera... para aprender más sobre esa parte
de nuestra historia global".
Más allá de su valor educativo, los dinosaurios también
crean expectación y atraen a los visitantes, un hecho que no se les escapa a
los líderes empresariales y gubernamentales de Emiratos, que han trabajado duro
para atraer a los turistas extranjeros con distritos comerciales de lujo,
galerías de arte, exposiciones culturales y otras atracciones.
En marzo de 2014, el promotor inmobiliario emiratí Emaar
anunció que había comprado un esqueleto de Diplodocus extraordinariamente
completo encontrado en una cantera privada de Wyoming. Ese dinosaurio (apodado
Dubai Dino) se exhibe actualmente junto a un local de la cadena de pasteles Cheesecake
Factory en el centro comercial Dubai, que también cuenta con un acuario y una
pista de patinaje sobre hielo.
Una isla de atracciones para todas las edades
El nuevo museo llega en un momento en que Abu Dhabi y sus
emiratos hermanos tratan de diversificar su economía más allá del petróleo. En
los últimos años, los EAU (la segunda economía del Golfo Pérsico) han revisado su estrategia industrial y han creado una agencia espacial para contribuir al
crecimiento de sus industrias tecnológicas.
El turismo y la búsqueda de un poder diplomático blando
también ocupan un lugar destacado en el plan de Abu Dhabi. Desde 2007, el
emirato ha invertido miles de millones de dólares en el extremo occidental de
la isla de Saadiyat para crear un importante distrito cultural y destino
turístico.
Algunos de los proyectos de Saadiyat pretenden contar la
historia de los Emiratos Árabes Unidos, como el Museo Nacional Zayed, en
proceso de construcción, que lleva el nombre del padre fundador emiratí, el
jeque Zayed bin Sultan al Nahyan. Otros proyectos han establecido asociaciones
con importantes instituciones occidentales. En 2014, la Universidad de Nueva
York abrió un campus en Abu Dhabi en el distrito de Saadiyat; en 2017, el
Louvre Abu Dhabi abrió sus puertas en las cercanías. El Guggenheim Abu Dhabi
tiene prevista su apertura en 2025.
Otros países de la región están haciendo lo mismo. Qatar
construyó un vasto complejo educativo llamado Ciudad de la Educación, con
sucursales de famosas universidades estadounidenses en las afueras de Doha, la
capital del país.
Neha Vora, antropóloga del Lafayette College de Pensilvania
que estudia la educación superior en el Golfo Pérsico, afirma que Saadiyat y
otros proyectos similares representan una inversión educativa transformadora
para la región.
Muchas de las principales instituciones científicas y
educativas se encuentran en países occidentales, donde los visitantes
internacionales pueden "tener problemas incluso para conseguir un visado
de visita para venir a ver cosas", afirma Vora. "Creo que es
increíblemente necesario tener lugares en el sur global que tengan este tipo de
instituciones universales".
A pesar de su gran ambición, el proyecto de turismo cultural
que se está construyendo en la isla de Saadiyat ha encontrado obstáculos. Su
gran envergadura ha provocado años de retrasos en la construcción, y los
observadores internacionales han cuestionado las condiciones laborales de los
trabajadores inmigrantes, que las autoridades afirman haber intentado
solucionar mediante reformas de la legislación laboral. Los académicos también
han expresado su preocupación por la represión política en los EAU, ya que a
algunos académicos internacionales se les ha prohibido entrar en el país y
algunos activistas de derechos humanos de los Emiratos han sido encarcelados y supuestamente maltratados.
Una vez inaugurado el Museo de Historia Natural de Abu
Dhabi, sus promotores afirman que ofrecerá oportunidades educativas y
científicas únicas para la región y el mundo. Y es probable que Stan sea un
embajador popular de la notable historia evolutiva de la Tierra.
"Debería exponerse al público para que todas las
personas del universo pudieran ir a verlo", dice Larson, cuya empresa
desenterró el fósil hace 30 años. "También debería estar abierto a la
investigación, para que los investigadores puedan ver el material original,
tanto lo que se expone como lo que no se expone".
Larson espera que el museo siga adelante. "Es una
noticia maravillosa", dice.