martes, 29 de diciembre de 2015

¿Hay fósiles en Bariloche que atestigüen la conexión con otros continentes?

En esta región, así como en muchos otros lugares de la Patagonia, existen indicios marinos y terrestres que avalan la teoría de la deriva continental. Ari Iglesias, paleontólogo del INBIOMA, los revela en esta columna.


Llankibatrachus truebae, fósiles de ranas Pipidae halladas en un yacimiento fósil de 
Bariloche de 54 millones de años. Imagen: Asociación Paleontológica Bariloche
Por Ari Iglesias (*)

Hoy en día estudiamos los movimientos de las placas tectónicas desde nuestros primeros inicios en la escuela primaria. Numerosas son las evidencias irrefutables de que la Tierra se encuentra constituida de fragmentos de corteza sólida que se mueven unas respecto de otras, gracias a la fluidez de roca en estado fundido que se encuentra en capas profundas de El Manto. Como prueba solo hace falta ver la generación de grandes cordones montañosos en los sectores de choque de placas (como es la Cordillera de los Andes, desde Tierra del Fuego hasta Colombia), o como surge el magma (o lava) en los bordes divergentes de placas en el fondo del Océano Atlántico, o donde es que se ubican la mayoría de los terremotos (entre bordes de placas).

A principio del 1900, Alfred Wegener (astrónomo y meteorólogo alemán) no tenía las herramientas  ni la tecnología con la que contamos en nuestros días, como para poder probar que es lo que ocurría por debajo de la superficie de la Tierra, ni por debajo de los océanos. No se conocía como era la base de un volcán, ni como era el fondo bajo el agua de los mares. Sin embargo la presencia de fósiles muy similares (o casi los mismos) en rocas de los continentes Sudamericano y Africano le llamó muchísimo la atención, ya que no existían en otros lados del mundo. En aquel momento se pensaba en la existencia de puentes entre los continentes, por donde la fauna y flora habría podido conectarse, y que luego quedaban bajo agua. Pero para Wegener, ocurrían formas de animales y plantas netamente terrestres que no podrían sortear un Océano Atlántico tan extenso entre regiones tan distantes, como para haber existido tal puente.

En 1915, Alfred Wegener, basado en la silueta de los bordes de los continentes y en la presencia de fósiles de reptiles y plantas, publicó la teoría de que todos los continentes se encontraban unidos en un supercontinente denominado Pangea. Fue muy criticado, ya que nunca pudo explicar como es que esos continentes se movieron a la posición actual. Hoy sabemos que la respuesta es por Tectónica de Placas y la propia estructura interna de la Tierra.

Pero ¿cuáles eran esos fósiles tan importantes para explicar la conexión entre los continentes?

Wegener utilizó la presencia de reptiles terrestres y marinos, así como la presencia de fósiles de un grupo de plantas extinto (las Glossopteridales). Uno de esos reptiles fue Cynognathus, cuyo nombre quiere decir mandíbula de perro y fue hallado en rocas de 240 millones de años en Argentina (Provincia de Mendoza), en África y en Antártida. La particularidad de ese reptil es que la morfología de su cráneo, mandíbula y dientes los acerca al origen de los mamíferos. Eran reptiles muy raros, de un metro de largo, cuadrúpedos, carnívoros con mandíbulas muy fuertes y poderosos músculos masticatorios. Otro de los reptiles fósiles que utilizó fue Mesosaurus, una especie de apariencia cocodriliforme, adaptada a la vida acuática en zonas costeras durante el periodo de tiempo Pérmico y Triásico (270-250 millones de años). Para Wegener, no había explicación para que un animal de aguas someras pudiera nadar a través de tan extenso océano. Restos de Mesosaurus fueron hallados en Argentina, Uruguay, Brasil y en Sudáfrica.

Las Glossopteridales son un grupo de plantas arbóreas con conos o piñas (Gimnospermas) que son conocidas por la abundancia en la producción de hojas durante el tiempo del Pérmico (300-250 millones de años). Por ellas, es que se denomina la "Flora Fósil de Glossopteris", que se encuentra en América del Sur, África, India, Australia y Antártida. Poseían hojas muy particulares con patrones de venas parecidas al de los helechos, pero se hallaron vinculadas con semillas y conos (a diferencia de los helechos que poseen solo esporas). El grupo que contiene a las Glossopteridales se denomina Pteridospermas, y corresponde al grupo de transición entre los helechos y que luego diera origen a las araucarias, pinos y cipreses (coníferas) e inclusive, se piensa, habría dado origen a las plantas con flores (Angiospermas).

Luego de la publicación original de Wegener, numerosas otras investigaciones en el campo de la geología, paleontología y la física (incluyendo geología tectónica y acústica de los fondos oceánicos) siguieron produciendo importantísima información sobre la deriva de los continentes. Gracias a esta información sabemos que hacer durante los sismos y donde se generan, cómo actuar si cae ceniza volcánica y ¿por qué?, qué afección tiene en la vida de los animales y como cambia el clima en el tiempo. Esta información nos da las herramientas para entender sucesos del pasado y cómo predecir situaciones en el futuro.

¿Hay fósiles en Bariloche que atestigüen la conexión con otros continentes?

En la región de Bariloche, así como en muchos otros lugares de nuestra Patagonia, ocurren muy importantes fósiles tanto marinos como terrestres. En el MuseoPaleontológico Bariloche se exponen varios de estos interesantes fósiles.

Uno de los registros más interesantes y únicos que pueden verse, son varias ranas en estado de desarrollo desde renacuajos a grandes adultos, que corresponden a un grupo particular denominado pípidos. Los pípidos son ranas de aspecto plano, totalmente adaptadas a vivir en el agua, con largos dedos con membranas y que carecen de dientes y una larga lengua. Con sus dedos realizan una corriente de agua que al pasar por su boca, filtran pequeños organismos para la alimentación. Estas extrañas ranas, curiosamente, hoy viven en el norte del Amazonas y en el centro y sur África. No existe posibilidad alguna de que estas ranas adaptadas a condiciones de agua dulce en climas tropicales hallan podido atravesar un gigantesco océano de agua tan salada para poder estar presentes en un continente y en otro. Tampoco existen posibilidades de conexión por medio de otros "puentes continentales". La presencia de pípidos fósiles en Bariloche de 50 millones de años es la evidencia de que este grupo de ranas vivió hace muchísimo tiempo atrás, lo suficiente como para que 1° el clima  en el pasado de Bariloche halla sido muy cálido y húmedo (subtropical calido) y 2° que los continentes de Sudamérica y África hallan estado conectados por ambientes acuáticos de agua dulce.

Otro ejemplo pero esta vez con otra placa tectónica y también expuesto en el Museo Paleontológico Bariloche, corresponde al Megatherium americanum, hallado en las costas del Lago Nahuel Huapi. Fue un perezoso gigante que existió hasta hace 15.000 años. El grupo de los perezosos (conocido científicamente como Pilosa) evolucionó y se desarrolló en el Continente Sudamericano. Como muchos otros mamíferos solo existió en este continente, no obstante cuando la placa tectónica de América del Norte se puso en contacto con varias microplacas de Centro América se estableció un puente continental por donde estos perezosos migraron hacia el norte avanzando hasta el sur de los Estados Unidos. Por ese mismo pasaje en Centro América, invadieron América del Sur varios otros animales incluyendo pumas, tigres, zorros, ciervos, caballos, guanacos, conejos y hasta elefantes -que llegaron de América del Norte y no de África- y ahora son extintos. Todos los perezosos gigantes se extinguieron, pero sus "primos" arborícolas aún existen en las selvas amazónicas.

Muchas historias como esta son capaces de ser explicadas a partir de los fragmentos de madera fósil, marcas o huesos petrificados de animales prehistóricos en sedimentos y rocas de Argentina, solo aguardan ser encontrados. Las suerte de llegar a manos del investigador indicado que se encargue de desentrañar esa información, muchas veces depende de la voluntad de mostrarlo por parte de los descubridores de los fósiles (que no siempre son paleontólogos).

La Argentina tiene un reconocimiento internacional muy importante a nivel de la Paleontología; no solo por los importantes materiales fósiles que en ella se descubren y publican sino también por el importante desarrollo científico que ha tenido y tiene la Paleontología desde sus comienzos en el país. Argentina ha tenido y tiene muy prestigiosos paleontólogos con relevancia internacional y muchos estudiantes e investigadores han sido formado con ellos.

(*) Paleontólogo del INBIOMA (CONICET-UNCOMA)

anbariloche.com.ar

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